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Museo Senckenberg:
Un viaje al futuro.

 

Un safari a la prehistoria, hombres primitivos y dinosaurios a tamaño natural, la extensión del espacio sideral en 250 millones de años: en el Museo Senckenberg de Fráncfort del Meno se puede experimentar un viaje de aventuras fascinante. Con una superficie de 6.000 metros cuadrados, el segundo museo de ciencias naturales más grande de Alemania, presenta cuatro mil millones de años de historia geológica y la diversidad de la vida en la tierra mediante ejemplares, algunos de ellos únicos en el planeta. En el año 2008, la Senckenberg Gesellschaft für Naturforschung (Sociedad Senckenberg para el estudio de la naturaleza, SGN), entidad responsable del museo y del instituto de investigación colindante, inició un viaje al futuro con la tecnología digital de cierre de su socio en seguridad SimonsVoss.

Incluso antes de entrar al museo, comienza el viaje a épocas remotas: allí nos dan la bienvenida el Tyrannosaurus Rex y el Diplodocus, dos ejemplares prehistóricos de aspecto realmente sobrecogedor a tamaño natural. Sin embargo, la superficie total del Senckenberg, con unos 25.000 metros cuadrados, no alberga únicamente el museo con una de las mayores exposiciones de dinosaurios de Europa, sino también edificios de investigación donde trabajan científicos de todo el mundo.

Un lugar muy interesante para visitantes e investigadores, pero una tarea herculiana para los expertos en seguridad, cuya función es proteger lo mejor posible, con ayuda de la moderna tecnología de cierre y control de acceso, las zonas públicas del museo, las instalaciones de investigación y las oficinas donde trabajan alrededor de 500 empleados y, como es lógico, también a los visitantes. Allanamiento, robo, vandalismo, fuego: los posibles peligros a los que están expuestas las personas y las obras del museo son de sobra conocidos.

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Lo clásico forma parte del pasado.

Pero Alexander Häberlein está muy tranquilo. El coordinador técnico del Senckenberg de Fráncfort, responsable, entre otras cosas, del mantenimiento técnico y de la seguridad, trabaja con una instalación digital de cierre. Aunque esto no siempre fue así. “Antes trabajábamos con diferentes sistemas de cierre clásicos. Y durante muchos años esto fue suficiente. Pero, en el curso del tiempo se añadieron cada vez más edificios. En un momento dado, la mecánica ya no pudo responder a los cambios de las condiciones del entorno”, comenta. A mediados del 2008, casi todo se pronunció a favor de cuestionar el concepto antiguo. Según comenta Häberlein: “La falta de flexibilidad fue uno de los temas cruciales. Otro problema lo supuso la gestión documental que se hizo cada vez más difícil. Cualquier cambio a otro edificio o la pérdida de una llave maestra nos hacían la vida cada vez más difícil. El esfuerzo en tiempo y dinero era enorme.” Sin lugar a dudas, el futuro debía ser distinto, teniendo en cuenta las 2.000 puertas en cuestión. Lo que se buscaba era un sistema autárquico, que estuviese a la vanguardia en cuanto a nivel de desarrollo tecnológico y contara con una gestión informática sencilla, que permitiera gestionar a largo plazo varios edificios. A la hora de la elección, se actuó de forma pragmática: “Se contactó con todos los proveedores que existen en el mercado, se invitó a varios a una presentación y algunos sistemas se probaron en la práctica. Al final, sólo quedó uno: SimonsVoss.”

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La llave del futuro.

La empresa de Múnich, fundada en 1995, líder internacional del sector de los sistemas digitales de cierre operados por batería con control de acceso integrado, guardaba varios ases en la manga, tal como relata Häberlein: “SimonsVoss contaba con la mayor variedad y experiencia. Además nos convenció su pulida tecnología, electrónica de bajo consumo y las bondades del software.” La piedra angular del sistema es la tecnología activa de transpondedores, que sustituye a la convencional correspondencia entre cilindro y llave: un mismo transpondedor basado en radio abre hasta 48.000 puertas, portones, ascensores, barreras e incluso armarios.

“Un único sistema para todas las necesidades era justo lo que buscábamos. Otro punto a su favor eran los prolongados intervalos de cambio de la batería de los cilindros de cierre. 300.000 accionamientos por batería; ningún otro candidato podía ofrecer eso”, afirma Häberlein. Además el transpondedor es un auténtico ejemplo de eficiencia energética: su batería de alto rendimiento tiene una vida útil de unos diez años o alrededor de un millón de accionamientos. Y no sólo eso. “Con un alcance de lectura de 0,5 a 1,5 metros, SimonsVoss también superaba claramente a otros proveedores”, añade el experto en seguridad.

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Un salto a la Edad Moderna.

Otra de las ventajas de la tecnología digital “todo incluido” es el software Locking System Management de SimonsVoss. El programa es una verdadera central de control del acceso, supervisión, documentación, alarmas y mucho más. Según comenta Häberlein: “Ahora realizamos cualquier tipo de cambio en tiempo real desde un ordenador, ya sean mudanzas o incorporación de nuevos empleados. En un instante se asignan los derechos de acceso o se bloquea un transpondedor extraviado. Además, podemos protegernos de forma inmediata contra el acceso no autorizado y otros daños. Eso supone que hemos ganado muchísimo en seguridad y comodidad.”

Sin embargo, el verdadero reto para Häberlein fue la creación del plan digital de cierre. “Fue igual que pasar de la Antigüedad a la Edad Moderna”, afirma convencido. “En vista de la documentación existente por aquel entonces, verdaderamente rudimentaria, primero teníamos que crear una estructura completa de los edificios con cada una de las puertas. Además la asignación de derechos estaba muy confusa; había que ponerlo todo en orden.”

Su nuevo socio tecnológico estuvo al lado de Senckenberg, incluso durante la presentación a los usuarios, que se llevó a cabo de forma metódica. En noviembre de 2009 se organizó un gran acto informativo en el mismo museo para presentar la nueva tecnología de forma detallada, inmediatamente después de la cual se entregaron los transpondedores. Según comenta Häberlein: “Queríamos evitar que los usuarios boicotearan el sistema y nos abrumaran constantemente con preguntas. No en vano, los científicos son muy receptivos a los argumentos lógicos. Nuestra estrategia partía justo de ahí: transmitir la utilidad, es decir, la seguridad y flexibilidad del sistema.” Unos pocos días después, se llevó a cabo el montaje de los primeros cilindros digitales de cierre, que en palabras de Häberlein se realizó sin el más mínimo problema. “Los cilindros de SimonsVoss funcionan sin ningún tipo de cableado. Por lo tanto, el cambio se realizó en sólo tres días.”

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Un impresionante recorrido para el descubrimiento.

En la actualidad, Senckenberg emplea una especie de uso mixto. “Hoy en día, las puertas exteriores y las puertas de paso muy frecuentadas se abren con un transpondedor, las de las oficinas siguen teniendo una llave convencional.” Actualmente, más de 600 usuarios, que son los que normalmente forman la plantilla fija, tienen su propio transpondedor. También hay disponibles transpondedores para invitados y de sustitución con un tiempo limitado. Las empresas externas deben firmar un registro cuando se les entrega su llave digital, que normalmente sólo les sirve durante un día. Hace tiempo que todos los usuarios se han acostumbrado a la comodidad del sistema y lo utilizan encantados.

También Alexander Häberlein se muestra muy satisfecho: “Estoy entusiasmado con el sistema y lo recomendaría a todo el mundo. Ya sólo la flexibilidad y la seguridad de la inversión en comparación con los sistemas mecánicos son ventajas incalculables. Por ejemplo, un cilindro digital siempre se puede volver a utilizar; cuando hace falta, lo puedo sustituir y volverlo a programar desde el principio. Así se olvida pronto el elevado coste de adquisición.” Y como Senckenberg está tan satisfecho, ya se está planificando el siguiente proyecto con SimonsVoss: la conexión en red de nuevos edificios a través de una red por radio WaveNet. Por consiguiente, el viaje al futuro aún no ha acabado.


“Estoy entusiasmado con el sistema y lo recomendaría a todo el mundo. Ya sólo la flexibilidad y la seguridad de la inversión en comparación con los sistemas mecánicos son ventajas incalculables. Por ejemplo, un cilindro digital siempre se puede volver a utilizar; cuando hace falta, lo puedo sustituir y volverlo a programar desde el principio. Así se olvida pronto el elevado coste de adquisición.”

Alexander Häberlein, coordinador técnico de la Senckenberg Gesellschaft für Naturforschung (SGN), Fráncfort del Meno, Alemania

Reto:

  • Instalación de un sistema digital de cierre y control de acceso para dos edificios y entrega de transpondedores a aprox. 500 usuarios internos y externos
  • Administración central
  • Cambios a corto plazo de los derechos de acceso


Solución:

  • Sistema digital de cierre inalámbrico
  • Gestión de acceso central desde un ordenador con interfaz gráfica, programación actualizable y asignación de derechos de acceso por radio

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